Corta cada pechuga de pollo por la mitad horizontalmente para obtener filetes más delgados. Salpimienta bien y reserva.
Prepara tres bandejas: una con harina, otra con los huevos batidos y una pizca de sal, y la tercera con pan molido, queso parmesano rallado, ajo en polvo, una cucharadita de sal y orégano seco.
Pasa cada filete de pollo primero por la harina, luego por el huevo batido y finalmente por la mezcla de pan molido, asegurándote de que queden bien cubiertos y presionando para que el rebozado se adhiera.
Fríe las milanesas en una sartén con abundante aceite caliente hasta que se doren por ambos lados. Retíralas y escúrrelas sobre papel absorbente.
Coloca queso parmesano rallado y mozzarella encima de cada milanesa. Llévalas al horno precalentado a 350°F (175°C) por unos minutos hasta que el queso se funda y burbujee.