Lava bien los calabacines. Córtalos por la mitad a lo largo y con una cuchara, vacía la pulpa, dejando un borde de aproximadamente 1 cm. Reserva la pulpa.
Pica finamente la cebolla y el ajo. En una sartén con un poco de aceite, sofríe la cebolla hasta que esté transparente, luego añade el ajo picado y sofríe por un minuto más.
Incorpora la carne picada a la sartén. Cocina a fuego medio-alto, deshaciéndola con una cuchara, hasta que esté dorada. Escurre el exceso de grasa si es necesario.
Añade la pulpa de calabacín reservada y picada a la carne. Cocina por unos minutos hasta que se ablande. Incorpora el orégano, el ajo en polvo, la sal y la pimienta. Mezcla bien.
Vierte el tomate frito en la sartén y cocina la mezcla por 5-7 minutos a fuego lento, permitiendo que los sabores se integren.
Rellena generosamente cada mitad de calabacín con la mezcla de carne. Espolvorea abundante queso rallado por encima de cada uno.
Precalienta el horno a 180°C (350°F). Coloca los calabacines rellenos en una bandeja para horno y hornea durante 20-25 minutos, o hasta que el queso esté dorado y burbujeante, y los calabacines tiernos.